Nada hace presagiar la densidad y la emoción que uno siente al visionar "Gravity" la última película del director Alfonso Cuaron. En las reseñas y en la promoción se la describe como película de ciencia ficción con suspense o como un thriller de ciencia ficción. Pobre y escasa definición para lo que se podría considerar como una película fuera de genero, o una película que crea su propio genero cinematográfico; el terror metafísico. Porque "Gravity" es técnicamente perfecta, impecable; pero lo que destaca por encima de todo es su cualidad de metáfora sobre la condición de ser humano. El hombre frente al abismo. La soledad del ser humano, el espíritu de lucha y de supervivencia. También se nos habla de sacrificio. ¿Dónde está el Dios de las religiones, sea la religión que sea, en esos momentos? La película podría ser abstracta, al modo de Stanley Kubrick y su Odisea del espacio, pero no. Los momentos de acción no impiden la profunda reflexión que el director y el guionista se han planteado en torno al hombre como ser en lucha con la adversidad del universo. No es eso la vida. Una lucha constante y denodada por mantenernos vivos y esperanzados a pesar de los inconvenientes que existen para sentirnos así. La doctora Ryan Stone -el apellido es significativo y la interpretación de Sandra Bullock, una actriz que no me gusta en exceso, maravillosa-, es una encarnación completa del ser humano, una suma de sus virtudes y defectos, de sus anhelos y sus carencias; de sus pérdidas. Su esfuerzo por sobrevivir en un espacio adverso donde el silencio es tan bello como siniestro, es el esfuerzo supremo por sobrevivir de cualquier ser humano en el día a día. Tan solo hay que cambiar el ominoso abismo del espacio exterior por la vida cotidiana y sus problemas para llegar a fin de mes. Claro que contar esta misma historia en la tierra con un personaje así no hubiera quedado ni la mitad de impactante que tal y como nos la cuenta Cuaron con momentos visualmente hipnóticos. Por ejemplo, el instante en el que la doctora Ryan logra entrar en la nave y después de despojarse del traje espacial se queda flotando en posición casi fetal; o los momentos en que la actriz es lanzada al espacio tras el primer accidente. La actriz está perfecta y no digamos nada del momento del diálogo con el pescador Aningaaq sobre perros y niños, ella en inglés y el pescador en idioma inuit. Por los visto Alfonso Cuaron a realizado un cortometraje con la conversación desde el punto de vista del pescador. Sería curioso poder verlo. Como curiosa es "Gravity" una película de ciencia ficción y suspense que le da la vuelta al suspense y a la ciencia ficción, con una actriz en estado de gracia y una imágenes que en tres dimensiones deben ganar mucho, la pena es que no la vi así, quizás repita, porque está película es de las que se pueden y se deben ver dos veces o más y no hay nada más emocionante que ese escorzo final de la doctora Stone intentando levantarse y finalmente consiguiéndolo. Un pequeño paso para ella, pero un gran paso para la humanidad.
domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
CRIATURAS ABISALES MARINA PEREZAGUA
Con cada autor uno debe empezar por el principio y el principio es "Criaturas abisales" [Los libros del lince, 2011] breve volumen de relatos de Marina Perezagua [Sevilla, 1978], que leí hace un año, pero del que todavía no me había decidido a escribir aquí. Tan perturbado me dejó. Ahora que su segundo libro de relatos "Leche" descansa sobre la pila de libros que tengo pendientes de leer, aprovecho para volver a revisar mis notas sobre ese libro de apenas 140 páginas y catorce relatos. "Criaturas abisales" es una apuesta. Es un riesgo. Es fantasía en estado puro. La fantasía de los mitos cotidianos latente en los esquemas que heredamos de padres a hijos. Una joven impenetrable que es la máxima atracción de un circo. Un hombre que en un mundo desolado amamanta a otros seres. El realismo no es la nota predominante. Lo onírico se impone abiertamente. Las relaciones de pareja son extrañas, desasosegantes. Las de los hermanos entre sí, o entre padres e hijos, también. Véase "Gabrielle" Y no digamos las de los abuelos y los nietos. " El testamento", quizás el cuento que más me ha removido por dentro y más me ha perturbado. En la mayoría de los relatos hay un fondo o un trasfondo enfermizo y un fuerte componente de pulsión sexual, en el aspecto siniestro que puede tener el sexo, no en el aspecto lúcido y erótico, que queda claro y explicito en el primer cuento del libro "Lengua foránea". Algún cuento es ingenioso en su idea, pero lo interesante del conjunto de relatos es su fría distancia con respecto al hecho que relata. Incluso si están contados en primera persona como por ejemplo "Bodas de oro" o "Desraíceme, por favor". Cada cuento es un universo cerrado en sí mismo con sus propias leyes internas. Suceden en lugares diferentes, tratan de asuntos distintos, pero la mirada de la narradora los unifica y los transforma en propiamente suyos e intransferibles. Es una mirada transversal e hipnótica. A ratos cruel. De una crueldad literaria perfecta. Ese final de "El testamento" con la abuela y el nieto y la amenaza del hambre. Hay un alegato en defensa de la fantasía como método de supervivivencia "Fredo y la máquina". Hay universos paralelos. Perezagua no apuesta por los principios efectistas ni por los finales tremebundos, sino que confía en el desarrollo de la historia para crear un clima. No da nada por supuesto. Nos introduce en el relato directamente y nos obliga a aceptar los hechos consumados. Una lengua suelta que viaja en avión, un hombre que amamanta, una pareja que se va a vivir al mar, una chica en estado vegetativo que se enamora del chico con el que comparte habitación y respirador; una muchacha sexualmente impenetrable. Aceptada la premisa lo que viene después es la tolerancia humana a la ley de la fantasía. Ésa que tan bien domina Marina Perezagua. Parafraseando con algún ligero cambio el principio de uno de sus relatos: Como cualquier virus, la fantasía se contagia. Los casos no son frecuentes, pero sí fatales. Pues ya saben, a contagiarse toca.
sábado, 19 de octubre de 2013
INTERIOR AZUL, ANNA R. XIMENOS
Exterior día, interior azul. Podría ser la acotación de un guión cinematográfico. Me gustan las acotaciones y los cuentos breves. Por eso son cuentos, porque son breves. Los cuentos largos son otra cosa. Los de Alice Munro, reciente premio Nobel de Literatura, de quien ya he escrito en este blog, son admirables, pero son algo más que cuentos. Están en otra categoría. Un cuento tiene que ser como una herida; un tajo en la mano o en la carne del corazón; un instante que duela, o una grieta en un muro sólido, que nos permita atisbar más allá del muro y del jardín que hay más allá del muro. "Interior azul" [2012, Fondo de Cultura Económica] de Anna R. Ximenos es un libro de relatos breves interpretados por mujeres. Podría ser el guión de una película feminista. Podría ser un collar de perlas antiguas tamizado por la mirada sutil y moderna de una escritora de hoy en día. Es desde luego, un homenaje. Al pasado, a la literatura en especial, a las mujeres que de algún modo buscaron su propio camino en una época en la cual había pocos caminos para que las mujeres se desarrollasen como personas. Habla sobre la determinación femenina. Actualmente tampoco parece que haya muchos caminos para que los hombres y las mujeres se desarrollen como personas al margen de ese monstruo que hemos creado llamado sociedad de consumo competitiva o economía de mercado descarnada. Pero estaba escribiendo sobre los relatos breves de esta escritora nacida en Barcelona en 1972, que con solo un par de relatos publicados en la revista Zut ha logrado publicar su primer libro de cuentos. Son cuentos sobre personajes reales, lo que le añade un plus. El morbo de la literatura biográfica. Escritores que escriben sobre escritores. Una escritora que escribe sobre otras escritoras. Están entre el apunte leve, el ensayo enmascarado y la prosa poética. Fluctúan. Se dejan leer, se dejan querer. Son 16 cuentos breves. 16 puñaladas a traición. 16 grietas. Podemos mirar y sin embargo no podemos apartar la mirada. La autora a elegido el instante concreto, el instante correcto que marca al personaje retratado. Los relatos-retratos están en función de un discurso narrativo propio. Las pinceladas son firmes, aunque el retrato a veces tiene veladuras, capas, elipsis. Las historias se pueden tomar como una carrera de relevos en la que un personaje le entrega la antorcha a otro y durante ese instante en el que la porta ilumina su vida. Un destello. Podemos elegir quien entrega la antorcha a quién, aunque la autora ha establecido un orden, un criterio. Cada relato se adapta al personaje, al estilo literario del personaje. Se nota mucho en el dedicado a M. Duras. También en el de K. Mansfield. Los relatos carecen de título, son fragmentos de un discurso emotivo y reflexivo. Cada fragmento es perfecto en sí mismo. Algunas historias están contadas desde el exterior día y otras desde el interior azul de la nostalgia. Confieso que me gustan más los relatos contados en primera persona: J. Bowles, Colette, Mary Shelley, Dorothy Parker, K. Blixen. Supongo que es una deformación del carácter. Los monólogos interiores me pierden. Cuestión de gustos. Dice Noni Benegas que se trata de "un libro vivo, brillante y lleno de dulzura"·. Yo afirmaría que se trata de un libro sutil, meditativo y cómplice. La elegancia literaria se sobreentiende.
viernes, 11 de octubre de 2013
EL ASESINATO DE LOS MARQUESES DE URBINA MARIANO SÁNCHEZ SOLER
Si piensan que están ante otra novela policíaca española más, se equivocan. Ésta no es otra novela policíaca española más. Es una novela policíaca de Mariano Sánchez Soler [Alicante, 1954] Y eso ya debería ser un aliciente en sí mismo. Pero además tiene plus; "El asesinato de los marqueses de Urbina" está inspirada en el famoso caso del asesinato de los Marqueses de Urquijo en el ya lejano verano de 1980; cuando toso éramos más jóvenes y todo eso. Los datos son los que son, los personajes, con los nombre s convenientemente encubiertos, también son los que son, pero el escritor se saca un as de la manga y ese as se llama Fierro. El personaje perfecto de ficción. Todo gira a su alrededor, él es el centro de la novela y con mano diestra y pulso de cirujano criminal, el bisturí literario de Sánchez Soler disecciona una sociedad española no tan lejana de la actual como pudiera parecer. Al menos en cuanto a corrupción, trapicheos, intereses bancarios y familiares entremezclados, hipocresía social de clase media y otros lugares comunes al ámbito policiaco. Tampoco es que la sociedad de los años ochenta y la actual sean tan distintas. En lo básico seguimos casi donde estábamos hace casi 35 años.No hay más que mirar los sueldos. La capa de barniz socialista ha servido para poco. En cuanto se rasca, la pintura de descascarilla. Los que tenían el poder antes lo siguen detentando ahora y para colmo de males refrendados por las urnas y esa estúpida teoría, falsamente democrática, de que el pueblo que vota nunca se equivoca y siempre tiene razón. Claro que el pueblo que vota se equivoca si lo hace con miedo y además es escasamente culto, por no decir sobradamente inculto, como indica una reciente encuesta que nos coloca a la cola de los países de nuestro entorno en cuanto a comprensión lectora y matemáticas. Nos lo hemos ganado a pulso y para que el pueblo siga votando desde la más estricta incultura se acaba de aprobar una nueva ley de educación. Perdón por la salida de tono, pero creo que al autor de esta más que solvente y estupenda novela negra con bifurcaciones al gris, no le molestarán mis pequeños rodeos a pie de calle. Al final una novela policíaca, más que un divertimento, es ante todo un artefacto de crítica social. Sin la potencia literaria del personaje de Fierro El asesinato de los marqueses de Urbina podría pasar por un reportaje periodístico sobre el asesinato de los marqueses de Urquijo. Periodismo ficción. Pero con el pegamento invisible y tenaz del personaje de Fierro la trama de la novela se solidifica y transforma lo improbable en probable y lo imposible en posible. Si a esto añadimos una gotas de cianuro irónico y que el estilo de Mariano Sanchéz Soler no se basa en la economía de mercado sino en la economía de supervivencia y es sobrio y escueto y demoledor; uno de esos estilos secos como un latigazo en los ojos de la conciencia social y moral del lector, podríamos concluir que su prosa es como un disparo a quemarropa o mejor; como una puñalada trapera. No pasen de largo o se arrepentirán de ello.
domingo, 22 de septiembre de 2013
LA HABITACIÓN CERRADA MAJ SJÖWALL/ PER WAHLÖÖ
He escrito varias veces sobre mi admiración por esta pareja de escritores de novela policíaca [Söjwall, Estocolmo, 1935- Wahlöö, Gotemburgo 1926-Estocolmo 1975] que no volveré a insistir sobre lo que ya he insistido en demasía. Esta vez se trata de comentar su octava novela de la serie de diez dedicadas al inspector Martin Beck: La habitación cerrada, -cuyo titulo parece un remedo de una de las maravillosas novelas de mi también admirada Agatha Christie-, trata de un muerto en una habitación cerrada, como indica el título, pero también de atracos a bancos; pero nada de esto es importante. Lo importante es el diagnóstico de una sociedad que se pudre por donde no debe, por la cúpula política y por el poder de los que manejan los hilos de la estructura social a su antojo. Martín Beck es un comisario más triste que de costumbre. El humor es un arma hilarante por momentos. Pero el punto fuerte de esta novela es el análisis social de una época, principios de los setenta, que es un anticipo de la sociedad donde mal morimos actualmente con la ficticia broma de una crisis económica que no hemos creado nosotros sino los políticos y banqueros que, más que gobernarnos, intentan someternos con clausulas contractuales y abusivas, cuando en realidad son ellos los que deberían pagar los platos rotos de este caos financiero y social en las próximas elecciones. Somos la sociedad que tenemos. O mejor somos, la sociedad que los políticos y banqueros nos han obligado a elegir. La mayoría de la gente corriente no piensa porque ha sido educada para no pensar, o para pensar poco; lo justo. Y así nos va. De puta madre. Sjöwall y Wahlöö detectaron y se anticiparon a esta realidad que nos rodea hace cuarenta años. Servirán algunos fragmentos de la novela para constatar la actualidad de su argumento y la modernidad de estos autores críticos con la sociedad en la que les tocó vivir. El problema es que su diagnóstico continua vigente. Pag. 77 ...hubo alguien en la policía que descubrió la posibilidad de utilizar un simple, pero no transparente, método de control de las estadísticas de la criminalidad, de manera que resultaran del todo engañosas sin, no obstante, ser manifiestamente incorrectas. Se empezó solicitando una fuerza policial más militante y homogénea, más recursos técnicos en general y un amplio equipo armamentístico en particular. Para conseguirlo, era necesario exagerar los riesgos de la profesión. Como los disparates generalizados no bastaban como medio de presión política, se recurrió a otra salida: manipular las estadísticas. // En este sentido, las manifestaciones políticas organizadas durante la segunda mitad de los años setenta ofrecieron grandes oportunidades. Los manifestantes abogaban por la paz y eran sofocados por la fuerza; casi nunca iban armados con algo más que pancartas y sus propias convicciones, pero eran recibidos con gases lacrimógenos, cañones de agua y porras de goma. Casi todas las manifestaciones no violentas desembocaban en caos y alboroto. Las personas que trataron de protegerse fueron golpeadas y arrestadas. Luego, acusadas de "violencia contra funcionarios públicos" o de "resistencia virulenta", ...Cada vez que se enviaba un centenar de policías a repartir palos en una manifestación, la cifra de supuestos atentados contra los agentes de la autoridad se disparaba. Les suena a presente repetido una y otra vez en este país y otros. Los mecanismos del poder son siempre los mismos, en el pasado y en el presente. Puede que ahora se hayan aliado con el poder económico que es quien sostiene a los políticos. No nos engañemos. Pag. 92. Envejecer solo, pobre e incapaz de arreglárselas por uno mismo significaba que, después de una larga vida de trabajo, de pronto uno se veía privado de su dignidad e identidad, condenado a esperar el final en alguna institución , junto con otros ancianos marginados y exangües. // Las instituciones ni siquiera se llamaban así, ni siquiera se llamaba residencias de ancianos. Ahora tenían que llevar el nombre de "hogar del jubilado" u "hotel para jubilados", y eso para pasar por alto el hecho de que en la práctica, la mayoría de los ancianos no vivían allí por voluntad propia, sino que simplemente habían sido condenados a ese tipo de cuidado institucional por un denominados Estado del bienestar que ya no quería saber nada de ellos. // Una dura sentencia para el delito de ser demasiado viejo. Cuando se es un desgastado engranaje de la maquinaria social, a uno le pueden tirar a la basura. Añado yo que, antes, ahora y mañana. Pag. 196. La única rama del cuerpo que tenía más recursos que delitos que combatir era la policía de seguridad, que realmente no desempeñaba tarea alguna, ya que aún se ocupaba casi exclusivamente del registro de comunistas y, tercamente, ignoraba las diversas y más o menos exóticas organizaciones de ultraderecha. Pag. 197. ...ocurre que cuando la clase alta bebe, se le llama "cultural del licor", mientras que cuando los ciudadanos de clase baja tienen necesidades similares inmediatamente son etiquetados de dipsomaniacos o enfermos que precisan asistencia social, tras lo cual nadie los asiste. Pag. 210. Los guardianes de la moralidad se lamentan de que los niños, especialmente, las niñas empiezan a follar a los trece años. Idiotas. Todo el mundo sabe que uno se empieza a poner cachondo a los trece o así, pero con la píldora y el DIU una chica está más protegida que Fort Knox. Pag. 215. Habló un poco de generalidades, sobre todo del precio de la comida y de las trampas con las fechas de caducidad. Tengo la impresión de que están hablando de algún ministro del ramo o similar. Pag. 237. La tasa de desempleo, mientras tanto, era cada vez mayor, tanto que incluso los universitarios y los profesionales altamente cualificados no tenían trabajo y debían pelearse por empleos mal renumerados y muy por debajo de sus capacidad. Pag. 239. Su hija le preocupaba enormemente...Quería que creciese en un ambiente cálido, seguro y humano, donde la obligación de perseguir el poder, el dinero y el estatus social no convirtiera a las personajes en enemigos, y donde las palabras "comprar" y "tener" no se considerasen sinónimas de felicidad. Pag. 240. Quería a toda costa salir del país: se sentía cada vez más a disgusto con él y había comenzado a odiar esa sociedad que alardeaba de un bienestar que estaba reservado solo a unos pocos privilegiados, mientras que para la gran mayoría el único privilegio era empujar la rueda que mantenía la maquinaria en movimiento. Yo, a veces me pregunto si la gente, el trabajador de a pie no se dará cuenta que el poder para mantener a la sociedad tal cual o cambiarla está en sus manos y no solo con el voto sino también porque es la fuerza que genera riqueza y si la fuerza que genera se niega a trabajar entonces todo se paraliza y es posible empezar de nuevo en igualdad de condiciones. El análisis de Sjöwall y Wahlöö es impecable y certero. Parece que no hubieran pasado cuarenta años. Se publicó en 1972. Está de rabiosa actualidad No le tengan miedo a la realidad aunque provenga del pasado.
domingo, 15 de septiembre de 2013
UN BUEN DETECTIVE NO SE CASA JAMÁS MARTA SANZ
Fui feliz mientras leía la primera novela de Marta Sanz [ Madrid, 1987] sobre el detective gay o maricón de orden que es Arturo Zarco. He vuelto a ser feliz leyendo esta segunda entrega policíaca, pero no tanto, del ex marido de Paula - la coja- Quiñones; Pepito grillo en una y otra novela. "Un buen detective no se casa jamás" es una novela policíaca donde en el 90 por ciento de su superficie parece que no sucede nada. Es un mar en calma - Mediterráneo si se quiere- a la orilla de una ciudad cosmopolita y algo hortera que, aunque no se nombra, tiene aires benidormenses. Como novela policíaca cambia varias veces de punto de vista y cada cambio es un acierto. Como cuento cruel con Madrastra mala, príncipe sapo y princesas duplicadas y clonadas es impagable. Hay dos hermanas gemelas monocigóticas, [Amparo y Janni] y dos hijas gemelas monocigóticas [Ilse y Marina] y dos nietas gemelas monocigóticas, hijas de Ilse. La vida como la impostura se duplica, pero no exactamente igual. Las hermanas y las hijas y las nietas son iguales físicamente, pero no psicológicamente. Nadie se parece a nadie aunque todos nos parezcamos a todos. Arturo está de vacaciones. No soporta las infidelidades de su novio. Marina Frankel es una buena amiga. Ilse Frankel no quiere a nadie. Amparo Orts es el ama, humilla y perdona o intenta hacerse perdonar con dinero.Y claro está el marido de Amparo, Marcos Cambra, el podólogo dde éxito que se parece a Alain Delon. Las pasiones discurren bajo la tersa superficie. La prosa de Marta Sanz no es transparente y seca sino más bien barroca y repleta de matices y añadidos y superposiciones. Es una prosa creciente. Los conflictos de clase social están presentes. Las citas cinematográficas amplifican el discurso narrativo. Arturo Zarco tiene un barniz cultural notable. Si piensan que la calma chicha va a terminar con la novela hasta convertirla en otra aburrida novela, se equivocan. Los crímenes llegan cuando tienen que llegar. Uno, dos, tres...La burguesía está podrida, hiede. Estamos ante una novela psicológica de asesinatos y ante un lúcido análisis de la sociedad actual y de muchos de sus males. Los negocios y corruptelas de Amparo Orts. No hay nadie insustituible. Arturo Zarco no es un hombre de acción. Se trata más bien de alguien pasivo en una trama que da la impresión de no moverse hacia ninguna parte. La historia sucede más en el interior de los personajes que fuera de ellos. Unos zapatos tienen algo que ver. No son los de cenicienta. Esto es un cuento perverso. Impagable la parte donde Marcos Cambra cuenta cómo se ha desecho de un cadáver internándose en el mar con su velero. Aquí es innegable la influencia en Marta Sanz del Alain Delon/ Ripley interpretado a las órdenes de René Clement en A pleno sol [1960] adaptación de una novela de Patricia Highsmiths. Autora que Marta Sanz creo debe admirar incondicionalmente. Una novela policíaca poco al uso, de esas que se devoran en verano y deberían diluirse en otoño, pero no sucede, como no sucede nunca con la buena literatura. Yo le hubiera apuesto un título más irónico, dado el carácter del detective protagonista y su coja favorita: Un buen detective no se cansa jamás.
viernes, 13 de septiembre de 2013
TRILOBITES BREECE P'J PANCAKE
Quien haya leído mis poemas conocerá mi querencia por los suicidas. Sean escritores o artistas. Los suicidas normales no me interesan tanto. Suicidarte porque no llegas a final de mes no demuestra una visión del mundo torturada y profunda, sino más bien una falta de valor para tomar las riendas de tu vida y afrontarla. Cuando uno escribe o pinta o se dedica a una de esas profesiones que en teoría no son de ganar dinero sino de intentar comprender el absurdo del mundo, el suicidio siempre está a la vuelta de la esquina. Incluso hay gente que escribe para no suicidarse o no pegarle un tiro al primero que se presente en la puerta de su casa. Todo esto viene a cuento, o no, porque acabo de finalizar unos días atrás Trilobites [2012, Alpha Decay] del escritor americano Breece D´J Pancake. Como otros muchos escritores su verdadero nombre tampoco era exactamente ése. No hace falta que remarque que se suicidó a los 26 años. Tan solo había publicado la mitad de los 12 cuentos que forman este libro de relatos. No escribió nada más. No lo necesita. Se suicidó en Charlottesville. Después de leer sus dolorosos relatos uno entiende mejor su decidión. Para él, la vida debía de ser difícilmente soportable. Entre las líneas de estas historias ambientadas en una Virginia rural y minera donde el paisaje tiene un peso específico se dibuja la imagen de un escritor sensible y torturado interiormente. La frustración es una sombra que se pasea de una página a otra. El fracaso vital no se esconde sino que merodea. La violencia latente o expresa bordea las esquinas. La soledad no es buena compañía. Hay algo muy triste en estos cuentos. Algo muy triste que no se puede explicar y que pertenece a la manera de contar la historia; al personaje que cuenta la historia; sea un camionero o una mujer embarazada y enamorada de su hermano. Abundan las granjas que amenazan ruina. Los trenes que ya no se detienen. Los personajes que anhelan otra vida, pero que acaban conformándose con la que les toca en suerte. En mala suerte. La podredumbre se filtra por los pliegues del paisaje. No faltan las sierras, las quebradas, la niebla. El zumbido de una mosca o el vuelo de un ave adquieren un carácter simbólico. La nieve. La densidad de esta prosa liviana nos noquea. La humillación se palpa. Cada relato es como un golpe. Recuerda en cierto modo a Knockemstiff de Ray Pollock, si no fuera porque Breece D´J Pancake es anterior y debería ser a la inversa. Este libro de relatos es tan admirable como una bomba de relojería imposible de desactivar. Les estallará en las manos y será difícil librarse de sus efectos secundarios. Aquí el dolor y la belleza están íntimamente ligados. Cada relato contiene un fondo de verdad y desesperanza. Y además, he descubierto que alguien había escrito ya ese cuento que yo siempre he querido escribir. Es el que cierra el libro. Es demoledor en su sencillez y se titula: El primer día del invierno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






