miércoles, 15 de junio de 2011

EL PARAISO DE LOS CREYENTES

Una recomendación para quién le pille por la zona. En la sala Blanca del Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante expone el fotógrafo Alberto García Alix [león, 1956] "El paraíso de los creyentes" hasta el 31 de julio de 2011. 66 fotografías sobre la fragilidad de la condición humana. A quien no pueda acercarse le recomiendo que se lea "Moriremos mirando" [ La Fabrica, 2008]escrito por García Alix.





martes, 14 de junio de 2011

AJUSTE DE CUENTOS

Al final uno termina creyendo en las coincidencias. Antes de publicar mi primer libro de relatos [Lectores compulsivos] uno de los títulos que barajé fue "Ajuste de cuentos", pero enseguida descubrí que había, al menos dos libros de relatos con ese título. Uno de ellos de Ignacio Betancourt [San Luis del Potosí, 1948] publicado en 1995. Unos meses después en la feria del libro antiguo de Alicante encuentro un ejemplar del "Ajuste de cuentos" publicado por la editorial Océano de México. El libro es desaforado, como casi todo lo que viene de México. Creo que tiene que ver con el carácter de los escritores y artistas de allí. No sólo la literatura, también la pintura y el cine son desmesurados. Pensemos en Arturo Ripstein y películas como "El evangelio de las maravillas" [1998] o "La virgen de la lujuria" [2002]. Distorsionan la vida para que encaje en algún tipo de farsa universal donde dios, de existir, sería un bromista con muy mala baba o un viejo verde sin escrúpulos. Al fondo de estos relatos o en primer plano, late la pulsión sexual. Una pulsión autodestructiva como queda reflejado en el primero de los cuentos de título inmisericorde: " La memorable gran carrera o la tragedia del estadio nacional" donde tres corredores con alguna tara o discapacidad física seleccionados al "azar" deben de correr desnudos detrás de la hija del empresario que ha gestionado el evento que también corre desnuda, aunque sin tara alguna. Un cuento excesivo y desopilante con un humor cruel y desde luego todo lo políticamente incorrecto que se puede. Si un libro de relatos comienza con un relato así, cómo puede seguir. Pues con relatos de títulos tan desmesurados, desaforados y desopilantes como los temas que tratan. Por ejemplo "De cómo Gaudalupe bajó a La Montaña y todo lo demás"; "Carta del soldado Rodrigo Morales al muy estimado señor don Roque Guzmán en la que se da relación de una representación teatral y otras cosas que tienen que ver con la misma"; "Manuel Arista, primer bonzo de la poesía"; "Razones que demuestran fehacientemente por qué la palabra introducción es una palabra de las de acá". El autor se entrega a una orgía verbal, confía en las palabras y en el ritmo de la frase. Las imágenes deslumbran por lo inesperado. Los argumentos son de una originalidad estudiada. Las historias suceden como en la mente de un alucinado pasado de vueltas. Lo turbio y lo tierno se mezclan y esa mezcla otorga una textura extraña a los relatos. Y entre lo hiperbólico, lo grotesco y lo barroco de vez en cuando uno se tropieza con que "Solidaridad no es amar a los otros, es amarnos a nosotros mismos porque nos descubrimos comunes". Si por casualidad pueden adquiririr "Ajuste de cuentos" no dejen de hacerlo. Son unos cuentos muy poco comunes.

lunes, 30 de mayo de 2011

LA VIDA COTIDIANA, DANIEL GASCÓN



La vida cotidiana [ediciones Alfabia] habla de la vida cotidiana. Y es difícil que un libro que habla de la vida cotidiana hable de la vida cotidiana y parezca que realmente está hablando de la vida cotidiana, porque a los que nos gusta la literatura sabemos que cualquier historia o narración literaria es una convención que raramente se parece a la vida que intenta reflejar. El libro de relatos de Daniel Gascón [Zaragoza, 1981] logra la proeza de que aquello que nos cuenta suceda delante de nuestras narices o de nuestros ojos y que, además, lo que se nos relata -que ha sido relatado otras mil veces antes- dé la impresión de que es la primera vez que te lo cuentan. Hay una notoria falta de énfasis en los argumentos casi sin argumento de estas historias casi sin historia. Son historias de giran en torno a la trivialidad y levedad de la vida; a la insoportable levedad de la vida que diría Kundera. La voz narrativa es única, irónica. Los relatos empiezan y acaban en sí mismos, pero dan la impresión de ser un todo, fragmentos de un todo unitario. El narrador es el hilo conductor de estas historias. El narrador escribe, publica libros, da clases de español en el extranjero y clases particulares de inglés a un homosexual enamorado, hace bolos literarios, trabaja como traductor a precio de saldo, trabaja en la televisión local, cambia de piso, cambia de novia, entrevista a una escritora que conoció mejores tiempos y a un escritor sobre el que está escribiendo un trabajo; tiene una exnovia con la que no acaba de romper, tiene una novia en San Francisco y novia inglesa y otras parejas o ligues puntuales repartidos a conciencia por los diversos relatos, acude a fiestas y acompaña a su madre a una manifestación en contra del establecimiento de una base de la OTAN en Zaragoza. Como se puede ver , el narrador lleva una vida cotidiana muy agitada. Una vida cotidiana de pequeñas mentiras sin importancia, como la última y larguísima película de Guillaume Canet. Pequeñas mentiras sin importancia que podrían ser indoloras de no ser porque, a pesar de la patina de humor con la que el narrador recubre sus andanzas, se intuye una dolorosa huida hacia delante, un querer escapar del tedio cotidiano. Los relatos de Daniel Gascón más que leerse, se respiran. Y ante la contaminada realidad política del país, he corrido rápidamente a la librería de la esquina y no he dudado en comprarme la reedición que la editorial Xordica ha realizado de su libro anterior "El fumador pasivo".


viernes, 20 de mayo de 2011

VIDAS VULNERABLES, PABLO SIMONETTI

Un amigo me recomienda "Vidas vulnerables" de Pablo Simonetti [Santiago De Chile, 1961] editada en 1999 y reeditada en 2010 por Verticales . En realidad, ya me había detenido en el libro tiempo atrás, pero no lo había comprado por falta de referencias. Imposible abarcar todo lo que se publica. Imposible leer todo, ni siquiera seleccionando. El libro de relatos es de lo mejor que ha caído en mis manos últimamente. Los relatos de Pablo Simonetti producen un efecto perturbador.Pertubadores es la palabra adecuada. Se tiene la sensación de estar asistiendo a una autopsia radical de las emociones y los sentimientos más hondos y oscuros del ser humano. Hay crueldad y ternura a partes desiguales. Los personajes son imperfectos en tanto que son humanos. Tal y como se titula uno de los mejores relatos "Sin compasión", así actúa el autor. Aunque esté de parte del personaje, no oculta sus sombras, sus inseguridades, sus errores, la mediocridad acomodaticia de sus vidas y sus deseos insatisfechos. Ningún personaje está a gusto en su piel. Ni el protagonista de "Santa Lucia", uno de los relatos más conocidos, y un relato que juega con las elipsis de modo magistral. Lo que se calla es casi más relevante que lo que se cuenta. Una perfecta aplicación de la teoría del iceberg aplicada al relato. Los personajes son inolvidables. Como el traductor Fabrizio Cardini, de "Peter Faraday", el adolescente inadaptado de "Impar", el Videncio Fuentes de "El final de los finales" o el Claudio Álamos de "Sin compasión". El gris predomina. Los deseos y la culpa se multiplican. La insatisfacción es el sentimiento prominente en la mayoría de las vida de estos personajes, que de algún modo siempre encuentran la forma de liberarse de la losa que los mantiene sepultados en vida; aunque el precio que hayan de pagar sea elevado. Y quien quede insatisfecho con los relatos, puede acercarse a las novelas del autor, o leer en la red, "Carta al homosexual desconocido".

miércoles, 20 de abril de 2011

TRABAJO DE CAMPO, RACHEL SEIFFERT


Rescato de la mesa de espera de los años "Trabajo de campo" de Rachel Seiffert [Oxford, 1971] publicado por Alpha Decay en el año 2006. Cada libro tiene su tiempo, sobre todo si el lector carece de él. La espera ha merecido la pena. Los relatos de Rachel Seiffert alcanzan la densidad pétrea de una piedra preciosa. Están tallados con pasión y precisión y su superficie es tan brillante y pulida que uno no es capaz de apreciar otra cosa que su belleza tensa y perturbadora. Lo curioso es que los relatos que componen "Trabajo de campo" indagan en las grietas morales del ser humano y existe una evidente paradoja entre la forma y el fondo. El mayor de los dramas es narrado con una naturalidad y serenidad propias de una historia insustancial. Ésa es la principal virtud de esta autora. Su manera de narrar manteniendo las distancias; imponiendo una distancia que no es tal distancia; una indiferencia que no es tal indiferencia. Rachel Seiffert lo fía todo al estilo. Y como afirma Susan Sontag en sus diarios "Realmente es el estilo lo que importa. El estilo elige la trama". Descripciones que respiran naturalismo; diálogos breves, finales abiertos, tenues. La narradora tiene algo de entomóloga de las emociones del alma. Sus comienzos son claros y significativos. Marcan un tiempo y un espacio. Lo que cuentan estos relatos suele ser terrible, una fractura interna de la personalidad; aunque no nos parezca tan terrible por la falta de énfasis que la autora pone en contar lo que nos cuenta. Menos es más. Lo terrible deviene cotidiano. Un ejemplo: "El río". El fracaso es la norma de la casa Seiffert; aunque en algunos momentos deja la puerta abierta a la esperanza. "El pasaje del arco"; pero la mayoría de las veces, la dureza del relatos impone sus reglas. Son relatos para leer con cuentagotas. Hay que dejarlos reposar. Hay que dejar un tiempo entre unos y otros y quizás volver sobre ellos cuando el tiempo nos aclare las ideas y lo esquivo se torne luminoso.

lunes, 4 de abril de 2011

LOS CRÍMENES DEL PROFETA, MEHMET MURAT SOMER


Si les apetece leer algo intrascendente, pero ligeramente progre; algo un poco antiguo, pero con sus dosis de glamour y champagne; algo brutal y al mismo tiempo sofisticado; algo con unas gotas de sangre, algo de esperma, apuntes cinematográficos - no podía faltar la referencia a Almodovar-y un popurrí musical donde cabe desde la música culta hasta una representante del festival de eurovisión, humor en diferentes estratos -desde el vulgar de andar por casa, hasta algún diálogo de alta comedia, tipo: nadie es perfecto-, no tienen más que comprar "Los crímenes del profeta" [Ediciones B, 2010] de Mehmet Murar Somer [Ankara, 1959]. Ésa es su novela. El argumento es delirante y el título, bastante descriptivo: en la Estambul actual y aledaños alguien asesina travestis con nombre de profeta. Como nadie parece preocuparse por el asunto, la dueña, también travesti de un night club comienza a investigar por su cuenta sin casi despeinarse. El buen gusto siempre es el buen gusto y un travesti siempre tiene sus horas para la pelu, la depilación y otros menesteres. Por momentos, la sonrisa se nos hiela en los labios. Alguna descripción estremece y lo que importa no es el esclarecimiento de los asesinatos sino la crítica a una sociedad cerrada e hipócrita, que como los sueños de la razón, produce su propios monstruos.Un coctel explosivo; una mezcla entre las novelas del inspector Brunetti de Donna Leon y las deslenguadas protagonistas de los monólogos dramáticos de Eduardo Mendicuti. Si hasta ahora apenas contábamos con novela policíaca turca en castellano con excepción de "Último acto en el Bósforo" [Roca Editorial, 2006] y ""Un cadáver junto al Bósforo" [2008] de Celil Oker [ Kayseri, 1952] esperemos que ediciones B, traduzca las seis novelas restantes de la serie protagonizadas por nuestra investigadora travesti favorita.

jueves, 24 de marzo de 2011

DIA DE LA POESIA


Esta entrada se podía haber titulado también, "Demolición" o "Los estragos del tiempo". Sin embargo, quiero destacar la parte de esperanza y de amistad que incluye. Primero van los poemas, luego la explicación, quizás innecesaria.






¡Amor para la duda y también para el llanto,
deja que el ángel venga y me arrastre a su encuentro!
Ya tienda su mirada en la cúpula noble
o bajo el ala esconda la hermosura del rostro,
su daga de alabastro ha de hundirme en el vientre
y todas las paredes sellará con mi sangre.

El roto corazón se encarcela en las rejas:
sobre la noche el pánico acobarda el sentido.
¿Quién llevará a la sombra tanto horror, tanto duelo?
¿^Quién devolverá al polvo, al fin, tanta locura?
¿quién desmembrará un cuerpo que el amor incendiara
si ya no existe nada sino el rostro del ángel?

[María Victoria Atencia]



LA NIÑA MUERTA



Soy yo quien golpea tu puerta
A todas las puertas, a todas las puertas
Pero ustedes no pueden contemplarme
Es imposible ver a un niño muerto


Hace diez años largos
he muerto en Hiroshima
Pero sigo teniendo siete años
Los niños muertos dejan de crecer


Al principio se inflamaron mis cabellos
Mis manos y mis ojos ardieron después
Me convertí en un puñado de cenizas
que el viento dispersó


Nada, nada les pido para mí
No podrían mimarme aunque quisieran
Una niña que ha ardido cual si fuera papel
no come caramelos


Yo golpeo y golpeo cada puerta:
Dénme, dénme una firma
Para que los niños no sean asesinados
y coman caramelos

[Nazim hikmet, 1955]













Lunes 21 de marzo, día de la poesía. El Museo Ramón Gaya homenajea a Soren Peñalver, hombre polifacético, siempre vinculado a la palabra y a la cultura. Hacía tiempo que no le veía, a pesar del cariño y sincero afecto que nos tenemos. Sabía del pequeño traspiés que le había puesto la vida y de la serenidad con la que lo ha asumido. El difícil que la vida doblegue a un hombre tan vital como Soren; un hombre que desde el principio eligió ser personaje literario y labrarse su propia leyenda.De 10 de la mañana a 10 de la noche. Muchas horas de lectura compartida con autores previamente seleccionados por el propio Soren de entre los que más le interesan de la literatura universal. Yo leí dos poemas. Uno de Nazim Hikmet, "La niña muerta" recogido en su poemario "Duro oficio el exilio" [ Libros de la frontera, 1976] y otro de María Victoria Atencia; "El dia de la ira" de "Ex Libris" [ Visor, 1984].