sábado, 12 de abril de 2014

PALABRA, LUGAR ANTONIO GÓMEZ


Aprovecho que bajo a Murcia para la presentación de la antología-radiografía- mapa poético de estos años de crisis que es"En defensa propia"[Bartleby, 2014] en La Azotea para acudir al MUBAM a presentir la exposición "Palabra, lugar"  de Antonio Gómez Ribelles [Valencia, 1962]. Sí he dicho bien: presentir. Porque la exposición de Gómez Ribelles, se presiente. Es anterior al sentido. Anterior a la mirada y a la contemplación. Es como dejarte acariciar por el frío de la nieve, por el gélido aliento de una falsa nostalgia: la de unas fotografías antiguas encontradas en una caja de galletas. La luz es el milagro. Es difícil  que el milagro suceda siempre, pero aquí se logra. Los cuadros carecen de título. Son como fotogramas de una historia por contar. Una historia que debe ser contada, sugerida, mostrada y demostrada. Nos faltan fotogramas. Abundan las elipsis. Lo sugerido es siempre superior a lo evidente.  No decir- decir. La sustancia del sentimiento es el silencio. En el catálogo, unos versos de esa excelente poeta y traductora que es Natalia Carbajosa [Puerto de Santa María, 1971] dan una pista de por donde van los tiros: Saciado en el hambre de una historia, / una palabra, / un lugar / saciado en el cenit de su soledad, / su la intemperie, / .../el viajero medita  satisfecho...El tiempo de compone de palabras. Las palabras del mundo. Las que cuentan la historia apilada en cajas. Universos cerrados. Universos encajados. Felicidad efímera, instante perdurable en una fotografía. Toda la gama de los grises. Las importancia del encuadre. La vida sugerida en el milagro de una imagen que resume un lugar de la memoria: el pasado. La eterna mentira del pasado que más que recordarse, se evoca. Cómo recordar lo que no se recuerda si no es inventándolo. Resucitar el sueño. Una tarea condenada al fracaso de la eternidad. La plenitud del gozo, sentarse frente a cualquiera de estos cuadros y escuchar el silencio de nieve de la luz del tiempo. Museo de Bellas Artes de Murcia del 3 de abril al 1 de junio de 2014. 

sábado, 29 de marzo de 2014

IDA, PAWEL PAWLIKOWSKI


Fascinante. Este adjetivo debería bastar para definir "Ida"la película del polaco Pawel Pawlikowski sobre una monja a punto de tomar los votos que descubre que tiene un familiar vivo - una tía Wanda, juez y comunista- y un sinfín de secretos familiares, entre ellos que es judía. Rodada en un severo blanco y negro y en formato cuadrado sus imágenes son de una belleza deslumbrante y de una serenidad terrible, teniendo en cuenta los temas que abordan. No es una película sobre la fe o la falta de fe. Es una película sobre la identidad. Sobre lo que se pierde y no se recupera. Sobre la culpa. Una radiografía implacable de un país en los años sesenta. La música es incidental. Solo suena cuando la ponen en los discos o cuando se toca en directo. El blanco y negro de la fotografía es luminoso. Los diálogos son escasos y quizás por eso importantes. Se bebe mucho. Se fuma mucho. Hay un largo viaje por carreteras comarcales. Con un poco de humor se podría haber titulado "La monja y la puta". Se reflexiona. Y por supuesto están las actuaciones de las dos actrices que sostienen sobre el silencio y las miradas todo el peso de lo que no se dice, que es mucho más de lo que se dice. El peso del silencio. Mientras la veía he pensado que una película así solo tiene sentido en una cinematografía como la polaca y en un país católico como Polonia. ¿Existe realmente el cine polaco? Eso pensaba. ¿Quién recuerda hoy  que Roman Polanski era polaco y comenzó su carrera allí? ¿Se acuerda alguien de Jerzy Skolimowski? ¿Y de Andrzej Wajda? ¿Y del de Jerzy Kawalerowicz, director de  esa maravilla que es Madre Juana de los Ángeles? La película de Pawlikowski no solo es una digna sucesora de todo este cine sino que además es de una modernidad que insulta toda la basura cinematográfica que inunda las salas de cine. 

viernes, 28 de marzo de 2014

MUCHAS MANERAS DE MATAR, BERTOLD BRECHT

Poesía necesaria, contundente, de la que golpea en los ojos y  duele en su certeza y claridad. Uno de esos poemas que explican las razones por las cuales los poetas son perseguidos, denostados y vilipendiados por el poder. Deberían recitarla en todas las manifestaciones por la dignidad. Por la poca dignidad que todavía nos queda. Cada vez menos.

MUCHAS MANERAS DE MATAR

Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...
Sólo pocas de esta cosas están prohibidas en nuestro Estado.

viernes, 14 de marzo de 2014

DALLAS BUYERS CLUB


Pensaba ir a ver otra película, ésta era una opción para otro día que estuviese de mejor humor, pero cuando he llegado a la taquilla habían  suprimido la sesión de las 10.30 la película de Francois Ozon y he optado por ver "Dallas Buyers Club". No por el actor principal ni por los dos Oscar de interpretación. Simplemente porque no había muchas más posibilidades. La vida suele ser un camino si salida, muchas veces. Como no esperaba demasiado de la película he recibido mucho más de lo que esperaba. El protagonista comienza siendo un personaje desagradable, un machista alcohólico, cocainómano y putero que se infecta de VHI y acaba siendo una especie de defensor de los derechos del individuo frente al Sistema. Un héroes al estilo americano de las segundas oportunidades. El Sistema siempre es implícitamente malo, corrupto y coercitivo. La libertad del capitalismo consiste en hacerte creer que tienes libertad y libertad para ejercerla; cuando en realidad lo que sufres es un espejismo. Al protagonista le dan treinta días de vida y sobrevive siete años a la enfermedad. Se busca las mañas y a su manera es un triunfador. Es un electricista con visión de futuro. Podría hacer un mal chiste, pero la película no se merece eso. Es solvente y mete el dedo en la llaga en más de una ocasión, aunque se queda en la superficie. Si pretende ser dura y objetiva no lo logra. Peca de grandilocuente, de enfatizar el tema. Y si el personaje de Matthew McConaughey es patético por momentos, el interpretado por Jared Letto bordea constantemente el ridículo, cuando no lo abraza directamente. Pero da igual. "Dallas Buyers Club" es una película con conciencia social, una película que toca un tema complicado y complejo con grandes interpretaciones, más externas que internas, más de puesta en escena y gestos que de mirada interior. Si la comparamos con la mayoría de productos manufacturados que nos llegan hoy en día a las pantallas es un film más que aceptable, que contiene dos o tres secuencias que recordar y un aire que pasa por independiente y  que no termina de serlo del todo. Bienvenida sea con todos sus defectos y virtudes.

viernes, 7 de marzo de 2014

EL CROUPIER DEL MISSISSIPPI


Nefasto principio de año poético. Necrológicamente hablando. Le toca el turno a Leopoldo María Panero [ Madrid, 1948-Las Palmas de Gran Canaria, 1914] Poeta relevante, al menos para mi formación poética no tan adolescente. No he contado las veces que he releído su Poesía 1970-1985, publicada por Visor. Sus últimos libros me han interesado poco, menos, o casi nada. Todo el drama íntimo de Leopoldo María Panero se encuentra en sus primeros poemarios, también sus mejores poemas, el resto es adaptación al medio, decadencia y caída. O adaptación a la locura. Si es que uno se adapta a ese estado mental. Se puede pensar que iba de poeta maldito, pero en su caso el adjetivo le cuadra tan meticulosamente que se diría pensado para él. Cualquier impostura en él es postura vital. Dolorosa construcción del yo lírico. Leopoldo se golpea contra las paredes del núcleo familiar. El padre, ausente o no; la madre idolatrada y odiada a partes iguales; las rencillas y envidias con los hermanos, a los que al final ha sobrevivido. Los poemas de Leopoldo María Panero tienen una cualidad única: la intensidad. Es imposible leerlos sin sentir que algo se rompe. Poseen la verdad de la herida. Poemas como: Himno a Satan; La canción del croupier del Mississippi; Carta al padre; Blancanieves se despide de los siete enanitos; Pavane pour un enfant défunt, jamás dejarán indiferente a un adicto a la poesía. Quizás Leopodo adoptó la postura del bufón de Dios abandonado por Dios, a falta de poder afrontar la decepción de la vida. De los tres hermanos fue, desde mi punto de vista, quien logró crear una poesía más pura y permanente. Frente a los poemas de escuadra y cartabón de Juan Luis -algunos de ellos maravillosos-, y al caos literario de Michi, Leopoldo logró que su mundo interior convulso y autodestructivo cuajara en un puñado de poemarios intensos. Leer un poema de Leopoldo María Panero es como pasarte una cuchilla de afeitar por los ojos. Un acto sadomasoquista  y genuinamente surrealista. Sus poemas son belleza convulsa, belleza dolorosamente convulsa. Ya no tendrá que oír pasar la vida como quien oye la radio. Por fin está irremediablemente unido por la muerte con los suyos.

sábado, 1 de marzo de 2014

AURALARIA AGRADECIMIENTO


Ayer sufrí uno de esos homenajes que de vez en cuando sufren los poetas y artistas en general. Y digo que los sufrí porque no me suele gustar exponerme al público. El poeta es un ser esencialmente pudoroso. Intenté adoptar la máscara de la indiferencia y no desentonar del maravilloso acto que los componentes del grupo Aurularia -Luisa, Álvaro-, diseñaron para exponer al público presente mi obra. Excelente el monólogo diseñado a partir de un par de poemas míos. Excelente David Verdejo. Emocionante Luisa Pastor recitando y acompañada en directo con  música de piano. Y qué decir del vídeo montado sobre fragmentos de varios poemas y titulado "La vida en un acto." No suelo utilizar mi blog para alabarme. Estas palabras son únicamente un sincero acto de contrición. Quizá por sentirme emocionado en algún momento del acto. Gracias a todos los asistente. Y en especial a los que  no asistieron. Uno se reconoce en los libros que ha leído, pero también en los que no ha leído.Uno se reconoce en los libros que ha escrito y en especial en los que no ha escrito. Urge la vida. La poesía y la literatura quedan para los momentos que quedan entre la vida. La única palabra que se me ocurre es gracias. Gracias a todos.

viernes, 21 de febrero de 2014

LA GRAN BELLEZA PAOLO SORRENTINO


En una sola sala de toda la capital: "La gran belleza", 142 minutos de Paolo Sorrentino [Nápoles 1970] "La gran belleza" habla de Roma, pero sobre todo habla del fracaso. De los sueños y del fracaso.  De ese fracaso íntimo que conduce a la nausea y a la parálisis, cuando los demás nos ven como un triunfador y nosotros nos descubrimos seres ruines, apáticos y desahuciados. La película es un gran fresco de una ciudad moribunda. Desde ese comienzo deslumbrante repleto de travellings que van y vienen de un monumento a otro, de la cara de un turista a una escultura, o que simplemente deja  que  la cámara se deslice por encima del agua de una fuente acariciándola como si fuese la piel de un deseo, pasando por corte a una fiesta nocturna  y hortera en una terraza con música de Raffaela Carrà y personajes grotescos exhibiendo sus miserias y apurando una lejana juventud perdida; hasta esos paseos del desencantado protagonista acompañado de una striper cuarentona igualmente desencantada por los palacios de la ciudad de la mano de un hombre de confianza de las dueñas. O esos nobles venidos a menos que se alquilan para cenas por horas o por noches. Estamos ante un fresco grandioso y desproporcionado. Algo más grande que la vida. Muy al estilo de Federico Fellini [Rimini 1920-Roma 1993]. No solo del Fellini de "La dolce Vita" [1960] sino también el Fellini de "Ocho y medio" [1963] o "Roma" [1972]. Un periodista, palacios, la noche, droga, imposturas, snobs, artistas de medio pelo y otros que ni siquiera soportan una mirada o saben explicar que es una vibración. Una monja que come raíces y duerme en el suelo. Una directora de periódico enana que parece sacada de la parada de los monstruos o de otra película de Fellini: La Strada [1954]. Una fauna pintoresca y deleznable. Son tantas las referencias. Y no digamos nada del besamanos a la monja que come raíces escenificado como  el desfile de diseños de modelos papales de "Roma" [1972]. Decadencia y caída. El hedor de una ciudad en descomposición y sin embargo bella y paralizante. Letal. Una ciudad donde la apariencia cuenta. Una ciudad de viejos y turistas. Esas princesas jugando a las cartas a la luz de las velas en sus lujosos palacios a oscuras.  La gran belleza tiene mucho de danza de la muerte, de ballet para espectros. La lucidez de su protagonista contrasta con el entorno donde todos juegan a engañarse. Como bien dice el seductor periodista y fracasado escritor: lo que más me gusta de nuestras congas es que no conducen a ninguna parte. Como todo gran fresco hay fragmentos que funcionan mejor que otros, pero el resultado final es tan brillante, a pesar de alguna imagen cursi sobre el gran amor juvenil del protagonista que merece la pena verla  no solo una vez sino un par de veces para captar todos sus detalles y  sentir cómo se ahonda ese poso de tristeza que queda al final.