viernes, 15 de febrero de 2013

EL LIBRO DE PLOMO




Ayer se presentó  en Orihuela, "El libro de plomo" en el que estoy incluido. Es una antología de escritores de la zona relacionados con las revistas "Empireuma" y "La Lucerna". Eran otros tiempos cuando colaboré en ellas. La publicación se  debe al empeño de sus dos principales promotores Pepe Aledo y José Luis Zerón. Comparto páginas con Blanca Andreu; Antonio Gracia, Ada Soriano, Vicente Hernández, Luisa Pastor, Manuel García o María Escudero entre otros. La nómina asciende a treinta y cinco.  Aquí os dejo las dos páginas que me corresponden en la antología.

sábado, 9 de febrero de 2013

EL DESENCANTO



Vuelvo a ver por televisión "El desencanto", la película rodada por Jaime Chávarri en 1976. Fui un admirador de Chávarri en los años setenta y ochenta -ya tan lejanos, tan a contracorriente- y guardaba un buen recuerdo de la película sobre la familia Panero. Yo no la considero un documental. No lo es, no lo puede ser. Es una representación a cuatro voces y como tal debería considerarse una obra de teatro. La mayor parte de las relaciones familiares se sustentan sobre el concepto de hipocresía, muy presente en está película sobre los demonios familiares y la decadencia de los Panero. La ausencia del padre -poeta de mesa camilla de un régimen infausto- es fundamental. Al padre se le admira y se le vilipendia, se le ama y se le odia. A la madre Felicidad Blanc, también. Sólo que ella puede defenderse, dar su punto de vista, demostrar ironía y crueldad, elegancia y savoir faire. La madre siempre me ha parecido el personaje fascinante de la familia. Leopoldo María [1948] le dedicó versos terribles y en la película, algunas frases hirientes. De Felicidad leí en Argos Vergara su autobiografía "Espejo de sombras".  En "El desencanto", Michi [1951-2004] es ya el diletante que será siempre, alguien que quizás sabe que carece del talento, aunque no de la inteligencia,  de sus hermanos. Juan Luis [1942] es el eterno insatisfecho que quiere ser todos los personajes y no es ninguno. Bordea el ridículo y lo sublime; como algunos de sus poemas. La película es un  cruento  cuento perverso y un ajuste de cuentas. Hay envidias, traumas, decepción. Hay exhibicionismo e impudor y una belleza decadente y fascinante. Como el juego que juegan los hermanos y la madre. Juegos para aplazar la muerte, que hubiera podido titular Juan Luis como tituló uno de sus poemarios. Juan Luis va con la máscara puesta. Leopoldo María en cambio es como una herida abierta que supura lucida inteligencia y odio. Ninguno se corta demasiado. Confieso que Leer a Leopoldo Maria Panero  en la recopilación que Visor hizo de su poemas en 1985 fue una sacudida para mí. Durante unos años fue poeta de cabecera.  Algunos de sus grandes poemas los llevo grabados. Dígase "La canción del croupier del Mississipi" o "Pavane pour un enfant défunt". Y que decir de ese maleficio que es Glosa a un epitafio (Carta al padre): Solos tú y yo, irremediablemente/  unidos por la muerte... Desde aquella recopilación no he vuelto a leer nada de él a pesar de lo prolífico que es.  Todo lo que tenía que decir lo dijo entonces. A Juan Luis llegué más tarde.  Me encanta " Los trucos de la Muerte" [1975] y si no recuerdo mal creo que debo tener en mi biblioteca un ejemplar firmado de "Galería de fantasmas".  Su concepción de la poesía como impostura me es muy grata. A Michi Panero, ejemplo de escritor sin obra como dice el tópico, le dediqué un poema cuando murió. El poema aparece publicado en mi poemario "Impostura" [2006]. Me negué siempre a ver el segundo asalto de este combate, ya a tres bandas, porque la madre había muerto, que fue "Después de tantos años" [1994] dirigida por Ricardo Franco. Esa película sí que es una galería de fantasmas.  Los protagonista de "El desencanto" todavía se me antojan seres de carne y hueso, seres dolientes a pesar de sus poses y su afectación. Termino este post con el poema que dediqué a Michi Panero.

LEOPOLDO MARÍA PANERO  DESDE EL SÓTANO DEL  MANICOMIO DE LA LOCURA 
PRESIENTE LA MUERTE DE SU HERMANO  MICHI
...hermano,
hombre para los bosques,
en pie sobre tu tumba hablo solo,  hago gestos
absurdos y grotescos, ya no para los hombres.
L.M.P
  

    La condesa Morfina me visita
    mientras escribo en el papel fantasma
    el último poema: tu epitafio.

   He visto cómo los lacayos del mal arrastran
   por las viejas estancias de la casa paterna
   el cadáver del buitre de la culpa,
   sus despojos hediondos.

   Tú buscabas la puerta de salida
   del laberinto de la perfección,
   pero la paciencia es un arte sin excusas
   y la noche un suplicio sin palabras.
   Y dentro de la noche la arañas del tiempo
   tejen el sudario de la tristeza.
   Pero ahora agonizas y el croupier
   del Mississipi no concibe el azar.

   Y estoy sentado en el jardín del llanto
   sin lágrimas de sangre que derramar
   mientras tú, món frere, deshojas los pétalos de luz
   del último suspiro
   y un eco fúnebre repite mi epitafio
   sobre la tumba de Christian Rosenkreutz.

martes, 5 de febrero de 2013

LA HISTORIA DE MI GENTE

Hay libros de los que no esperas nada y, quizás por eso resultan tanto más alentadores y reconfortantes, que aquellos otros libros de los que esperas demasiado y terminan ofreciéndote tan poco que no te ofrecen casi nada. "La historia de mi gente" de Edoardo Nesi [ Prato,1964] es uno de esos libros. No esperaba nada cuando lo compré, puede que para cubrir mi cupo de literatura italiana del año; a pesar de que la contraportada lo ofertaba como  un libro singular. Sí, en verdad se tata de un libro singular. Tanto por la historia que cuenta como por el tono cómo la cuenta. Podría ser tanto una novela como un ensayo, o ambas cosas o ninguna de las dos. Una mixtura, un híbrido, en una época en la cual en la novela cabe todo. Cualquier objeto rectangular que aparezca etiquetado como novela se considera como tal. Ahora ni siquiera hace falta que sean objetos físicos.  Nesi recurre a la narrativa para contar una historia autobiográfica que juega a ser una disección personal del absurdo del sistema capitalista globalizado que nos atenaza. Nesi nos habla de su gente.  Parte de su individualidad, de su familia y alcanza lo colectivo, la denuncia social de un sistema productivo injusto e injustificado. A pesar de ello, en ningún momento resulta panfletario o demagógico.  Los capítulos respiran vida. Atención especial al capítulo titulado "El sistema Italia". Están enhebrados en el hilo invisible de lo insustancial, que al final resulta más consultancial que contar esta misma historia de derrumbe y caída con mucho ruido y aspavientos. El argumento parece que no da para demasiado. Se nos cuenta la historia de la venta de una fábrica de tejidos en 2004 y como afirma el autor " Cuando vendes una empresa, vendes también su historia".  El relato es la historia de una historia. La de Nesi e hijos S.A.  Por supuesto es mucho más que eso.  Abunda la música: Led Zepelin, James Taylor, Bob Dylan, Neil Young, Ricchi e Poveri, Joan Baez; se flirtea con el cine: Orson Welles, Buster Keaton, Paul Newman o Sidney Lumet; y se repasa la literatura que se ama: Swift, Joan didion, Dostoievski, Tolstoi, Thomas Pynchon, Carver, David Foster Wallace, Scott Fitzgerald, Salinger o Richard Ford, a quien se debe uno de los parrafos más poéticos de la novela -porque como tal se puede considerar esta historia de una historia que es como un corte de mangas al capitalismo de corte liberal, como una patada en la espinilla a un sistema económico globalizador que nos ha sumido en una de las crisis de identidad social y moral más aterradoras y absurdas de los últimos siglos-. con la frase del escritor americano cierro este post: "Estoy seguro de que, al final, de algún modo, la economía sucumbirá a un acto de la imaginación".

viernes, 1 de febrero de 2013

DE VUELTA...


Hola, esta foto tan poco literaria es mi retorno a este blog después de un tiempo de reflexión. Me he planteado muchas veces si el tiempo y el esfuerzo que le dedicaba servían para algo, pero los meses que he pasado lejos de aquí se me han vuelto insoportables. Sí, han sido meses de lecturas y de cine y un intento de escribir algo parecido a una novela. Nada de distracciones. Nada de nada. Además los problemas familiares se han unido a la decepción personal. Sin embargo comienza febrero y retorno a este pequeño espacio donde puedo ser más yo que de costumbre. Quizás vuelva más reivindicativo o más crítico o más cínico, pero lo importante es que he vuelto y que he vuelto para quedarme. Porque uno siempre vuelve para quedarse, o al menos lo intenta. 

jueves, 23 de agosto de 2012

ASESINATO EN EL SAVOY, SJÖWALL Y WAHLÖÖ

No es la primera vez en este blog que escribo sobre  el matrimonio de escritores policíacos y "comunistas confesos" formado por  Maj Sojöwall y Per Wahlöö. La otra vez fue de manera general a causa de la impresión que me produjó la lectura de la primera de las diez novelas que escribieron a cuatro manos. Ahora voy por la sexta y lamentaré que la serie se termine. Asesinato en el Savoy [1970]. La novela es tan actual que parece escrita ayer mismo por la mañana. Y es actual porque el tema y el análisis del tema son no solo acertados sino de candente actualidad. La novela es amena, que es lo menos que se le puede pedir a una novela policíaca. Y además ágil y divertida. Su galería de personajes, certera. Comenzado por el taciturno inspector Martin Beck. Aquí nadie es perfecto. Y menos que nadie los investigadores del asesinato del magnate sueco Viktor Palmgren. Por supuesto hay que leer la serie en continuidad porque los personajes saltan de una novela a otra, evolucionan, cambian, se casan o se separan o mueren o tienen hijos o se enamoran.  Algunas de las páginas de esta novela podrían salir de un periódico escrito esta misma mañana en este país nuestro arrasado por políticos de tres al cuarto y empresarios de menos de tres al cuarto y sindicatos que ni fu ni fa. Un botón de muestra bastará: " La delincuencia, en sus diferentes manifestaciones, proliferaba más que nunca  en el caldo de cultivo  que le proporcionaba la llamada  . // Las razones de ello estaban envueltas en la niebla, al menos para los gobernantes y para los expertos en quienes se había delegado la delicada misión de procurar que la sociedad funcionara más o menos sin fricciones.// Tras su espectacular fachada topográfica...Estocolmo era en realidad una auténtica jungla urbana...donde ususreros sin escrúpulos, de forma completamente legal se lucraban con la pornografía más sucia y repulsiva; donde crecía como la espuma el número de delincuentes profesionales, cada día mejor organizados. Además, comenzaba a surgir, especialmente entre los más ancianos, una nueva forma de proletariado depauperado; la inflación había puesto los precios por la nubes y los últimos estudios revelaban  que muchos pensionistas se veían obligados a comprar comida para gatos y perros para salir adelante.// El aumento constante del alcoholismo -que siempre había sido un problema- y la delincuencia juvenil sólo sorprendían ya a los  responsables de los ministerios y a las personas del gobierno.//...//Con el beneplácito de los urbanistas, las grúas de los especuladores inmobiliarios y las excavadoras ...habían arrasado la mayor parte de la vieja arquitectura, dejando sólo unas cuantas reservas culturales que resultaban más bien patéticas....". Vamos como escrita hace diez minutos. Especialmente macabro el apunte de los pensionistas, pero quizás aquí lleguemos a algo similar. Y no solo con los pensionistas. Ya veremos este otoño caliente que nos espera y la famosa navidad del año 2012.  Cuarenta años después el análisis de los males del capitalismo sigue siendo el mismo. Gobierne quien gobierne. Quizás el problema está en los que ejercen su derecho a votar.  La gran mentira, la gran trampa de la democracía está en afirmar que el pueblo nunca se equivoca. Pues sí, habrá que reconocer que a veces el pueblo también se equivoca y se deja engañar. Y también que puede rectificar.

lunes, 20 de agosto de 2012

SILENCIO DE HIELO

Cómo puede uno perder el interés por algo que se ha amado y de lo cual pensábamos que nunca podríamos desprendernos. Eso me ha ocurrido a mí con el cine. Las carteleras solo me invitan al bostezo. Y no es que no se rueden películas interesantes, el problema es que no se distribuyen  o si se distribuyen no suelen llegar a los cines. Entre eso y la subida del IVA que se aproxima creo que voy a dejar de visitar definitivamente las salas de proyección. Me resignaré a ver cine antiguo. Sin embargo, de tarde en tarde aún puede uno acercarse a una sala y ver por ejemplo ésta  más que estimable "Silencio de hielo" ` película alemana  rodada en 2010 por Baran do Odar y basada en una novela de Jan Costin Wagner. No todo lo que viene de Alemania tiene que ser malo por naturaleza. El título castellano no da muchas pistas sobre el tema y desde luego no coincide con el original "Das letzte schweigen".  Es un thriller que tiene poco de thriller. Es decir, interesa menos la investigación que las repercusiones psicológicas de los hechos acaecidos en los diferentes personajes de la trama: el policía retirado que investigó el primer crimen, el policía viudo que investiga el segundo, la madre de la primera niña muerta, los padres de la segunda niña desaparecida y por supuesto el asesino y su secuaz. No rompo ningún secreto. El primer crimen se visiona al comenzar la película y desde el principio conocemos la identidad de los pedófilos. ¿Dónde está entonces el atractivo del film? Pues en la manera de narrar la historia. En esos campos de trigo luminosos, en la forma de  sacar un coche de una cochera con una vista cenital, en la perturbadora imagen del policia que debe llevar la investigación durmiendo ataviado con el camisón de su mujer muerta, en el rostro inexpresivo de la madre de la primera niña muerta, en la pasmosa tranquilidad emocional del asesino. Porque "Silencio de hielo" es una película sobre la culpa. La culpa no asumida y la culpa asumida. Un concepto de culpa que poco tiene que ver con la culpa cristiana, donde el perdón de los pecados es un salvavidas tranquilizador que nada tiene que ver con el concepto de culpa en paises puritanos o en paises donde se produjo la reforma luterana. Hitchcock intentó aproximarse al tema de la culpa desde el ambito cristiano en "Yo confieso" [1953] de una manera similar. El del sacerdote que debe asumir con su silencio la culpa del asesino.  La culpa individual. Aquí hay un culpable que actúa como si fuese inocente y un colaborador necesario que carga con la culpa del culpable. Hay padres que se sienten culpables e intentan perdonarse y madres que no acaban nunca de perdonarse. La música es demasiado evidente y el final quizás no fatisfaga al espéctador actual, pero es el final más lógico y desolador. Porque la película también es una película sobre la soledad humana, sobre la soledad de ese monstruo que todos llevamos dentro y que tan bien describió Kafka en "La metamorfosis".

viernes, 27 de julio de 2012

EL CABALLERO OSCURO. LA LEYENDA RENACE.

Hoy toca cine. Se me acumulan los libros en la mesita de lectura, viajan, van y vienen, pero apenas logro leer varias páginas y la vida se va desmoronando a mi alrededor. Aunque he acabado varias lecturas prefiero comentarlas más adelante, cuando se sedimenten. Aprovecho antes de que suban el IVA en setiembre, a partir de entonces y con lo que me queda de un sueldo que ni siquiera llega a mileurista, siempre y cuando no me despidan antes, tendré que seleccionar con pinzas las películas que quiera ver. Quiero recomendarles desde aquí que vayan a ver "El caballero oscuro. La leyenda renace" tercera entrega de la saga Batman dirigida por Christopher Nolan [1970, Londrés] con el lejano niño de "El imperio del sol", Cristian Bale [ 1970, Pembrokeshire]  interpretando al actor protagonista y una exquisita Anne Hataway en el papel de Sleyna Kyle, alias Catwoman. Y no quiero recomendarla porque se trate de una de esas películas americanas que copan las salas de cine, sino a pesar de ser una de esas películas americanas que copan las salas de cine. Las anteriores entregas de la serie dirigidas por Nolan, eran películas densas, esquinadas, con aristas, donde los buenos y los malos a priori no resultaban ser ni tan buenos ni tan malos al final y donde el orden y el caos convivían como conviven en la realidad. El Batman de Nolan es un héroe atormentado, alguien que no aspira a ser un héroe. Un héroe a su pesar. La película es tan elegante como los modelos que luce Selyna Kyle en todas las secuencias. Homenaje incluido a Audrey Hepburn en la secuencia del aeropuerto. La mayoría de los personajes dicen frase inteligentes. Ya  sean el mayordomo o el personaje interpretado por Gary Oldman. Hay una secuencia en la bolsa y el presunto malo de la película Bane, habla de algo en lo que siempre he creído malamente. Habla de la esperanza. Si el miedo es el motor del mundo, la esperanza, la maldita esperanza es su contrapeso. Si existiese el miedo sin esperanza sería todo más fácil. El Poder ujtiliza el miedo y la Iglesia administra la esperanza. Así nos joden. Hay también un "macguffin" uno de esos elementos que ayudan a mantener el interés de la trama y que tanto gustaban a mi admirado Hitchcock; una bomba nuclear o termo nuclear que estallará  antes o después y que los terroristas utilizan a presionar tanto a la población - para que salga a la calle y recupere su operatividad ciudadana y quite el poder a los ricos para devolverlo a los pobres- como al gobierno de la nación para que encarcele a su propios ciudadanos en Gotham City, convertida en una isla prisión vigilada por policías. La liga del las sombras pretende restaurar el orden natural, o por lo menos esa es la esperanza que les vende a los ciudadanos de a píe, los ciudadanos de a píe pretenden vengarse de los poderosos que los oprimen y la mano en la sombra de toda esta operación lo que en realidad pretende es destruir el sistema, porque el sistema es corrupto y negligente. El caballero oscuro, la leyenda renace, es una película políticamente incorrecta. Todo lo incorrecta que puede serlo una película de su estilo. Es una metáfora perfecta de un país como el nuestro, abocado a la más pura y absoluta de las ruinas económicas y sociales. Quizás por los que lo gestionaron antes, pero sobre todo por los que lo gestionan ahora. Y si no les apetece ver la película de Nolan, porque es excesivamente negra. Les recomiendo otra, también excelente, aunque minimalista. Y no menos pesimista a pesar de lo paradójico de su titulo: "Siempre feliz"  de Anne Sewitsky. Eso, si todavía la encuentran en alguna sala de estreno.