Último día de mes y me da por escribir un post sobre la biografía que Juan Bonilla [ Jerez de la Frontera, 1966 ] ha escrito sobre Terenci Moix [Barcelona, 1942-2003] Una biografía escrita desde el personaje que fue Terenci, pero pensando en el escritor que no llegó a ser Moix. Más que una biografía es una recreación, un ligero ajuste de cuentas. Casi parece una novela; una novela psicológica. Casi es un ensayo literario de chico aventajado. Confieso que admiro a Bonilla tanto como admiro a Terenci. Y admiro al Bonilla poeta y al Bonilla cuentista, aunque confiese que no he leído ninguna de sus tres novelas. Por mi biblioteca andan "Partes de guerra" [1994], "El Belvedere" [2001], "Buzón vacío" [2005] y la mayor parte de sus libros de relatos; "El que apaga la luz" [1994], "La noche del Skylab" [2000], "El estadio de mármol" [2005], "Tanta gente sola" [2009]. También por mi biblioteca, entreverados, andan los libros de Moix: "No digas que fue un sueño" [1986] un regalo de cumpleaños de mi madre,"Olas sobre una roca desierta" [1969], cuya portada es un fotograma de la película "Blow-up" de Michelangelo Antonioni con Vanesa Redgrave y David Hemmings, "El día que murió Marilyn" [1976], "Amami Alfredo" [1984], "Melodrama o la increada conciencia de la raza" [1980], un tomo de sus memorias; "Extraño en el paraíso " [1998], "Garras de Astracán" [1991], "Mujercisimas" [1996], "Chulas y famosas" [1999], además de los cuatro tomos de "Mis inmortales del cine" -los restos que salve de mi ruptura sentimental- y el segundo tomo de "Hollywood Stories" publicado por Lumen/ Palabra seis. Era de cajón que en cuanto vi en la mesa de novedades "El tiempo es un sueño pop" dejase de lado las obras que tenía pensado comprarme el mes pasado y me abalanzara sobre ella. La he devorado y puedo asegurar que es una lectura de la cual uno no sale indemne. Las magulladuras son profundas. La prosa es sedosa, pero con garras. No hay hagiografía, tampoco compasión mal entendida. Moix no termina de salir bien parado. Es un daguerrotipo. Moix era demasiado humano para lo divino que el se consideraba. Cuando un escritor estrella se expone como él se expuso a los focos de la atención mediática se corre el riesgo de sufrir una sobre exposición lumínica y que el personaje eclipse al escritor. Sin embargo, Terenci Moix fue mucho más que todo lo que refleja este sueño pop. Cuando uno se acerca a sus páginas como yo me acerqué en mi adolescencia, uno es capaz de encontrar la pureza atroz de la verdad dicha sin cortapisa en una época en la que la verdad nos era escamoteada y ocultada bajo toneladas de hipocresía y represión . Al menos a Moix hay que reconocerle ese mérito y su enorme talento, quizás en parte desperdiciado por su contrastada afición al dinero rápido, que no fácil. A Juan Bonilla agradecerle el rescate de este autor con sus luces y sus sombras. Con sus asombros y sus deslices. Porque como bien se dice en la biografía según adagio de Nietzsche: "La magnitud de un hombre se mide por la cantidad de soledad que sea capaz de soportar".
sábado, 30 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
KNOCKEMSTIFF, DONALD RAY POLLOCK
Rescato aquí una lectura de hace unos meses "Knockemstiff" de Donald Ray Pollock [Ohio, 1945] publicada por Libros del Silencio con traducción de Javier Calvo y prólogo de Kiko Amat. Me gustó tanto que decidí guardarla para mí solo. "Knockemstiff" me recordaba en cierta medida ""Winesburg, Ohio" publicada en 1919 por Sherwood Anderson [1876-1941]. No solo porque ambas se desarrollen en Ohio y sean un conjunto de relatos que se pueden leer como relatos independientes o como parte de una novela, ya que algunos personajes se repiten como secundarios. Sino también porque tanto en Anderson como en Ray Pollock el instinto sexual es el motor básico de las historias que relatan. No sé si se debería decir de un escritor, pero hay escritores que son unos grandisimos hijos de puta, escritores que escriben de puta madre. Puede que Pollock sea uno de ellos. De los que escriben de puta madre. Se me calificará o descalificará como misógino o machista por este comentario, pero es lo que opino. Pollock escribe desde las entrañas, desde el estómago, desde el bajo vientre o desde más abajo. Escribe de una manera brutal y sucia sobre "whitetrash", sobre basura blanca. La basura blanca de uno de los países más ricos y contradictorios del mundo. Pronto España, al ritmo de los que nos gobiernan, acabará pareciéndose a ese pequeño agüjero de mierda que es Knockemstiff: un lugar sin esperanza ni posibilidad de redención, repleto de drogatas, parados, asesinos, alhólicos, cretinos, violadores, obsesos sexuales, machistas violentos y adolescentes sin voluntad. Perdedores compulsivos y degenerados psicosociales. Gente que no va a ningún lugar o que no pretende ir a ningún lugar o que si intenta escapar de algún lugar la voluntad se le acaba antes que la gasolina. Estamos en el infierno y poca gente está dispuesta a salir de él. El infierno, sobre todo si es un infierno para blancos borrachos, pobres e incultos, que son capaces de follarse un avispero cuando van salidos. Un universo cerrado y violento habitado por fracasados mezquinos, aletargados por el alcohol y las drogas y las series de televisión y los kilos de más y la mugre y la propia mierda. La genialidad de Donald Ray Pollock está en su mirada. No hay moral ni moralina. Los personajes actúan en este pueblo al sur del American Way of Life. Se comportan como auténticos animales guiados por lo peor de su instinto, pero el autor logra que nos reconozcamos en esos seres moribundos y bestiales. No existe redención posible. El fracaso se lleva en los genes. Incluso el protagonista del relato " El puente de Schott", Todd único de los personajes con una posibilidad real de huir la arruina al final. Escoje el peor de los caminos, la peor de las opciones, el instinto. El lema del libro sería "Nadie quiere marcharse de Knockemstiff". Cuando uno comienza a leer los relatos de Donald Ray Pollock uno debería asumir esa frase que está al principio de la obra de Dante: "Abandona toda esperanza". Cuando uno acaba de leerlos se siente renacido, aunque no mejor persona. Bienvenidos al infierno, su nombre es Knockemstiff.
viernes, 25 de mayo de 2012
NO LEER ALEJANDRO ZAMBRA
Alejandro Zambra nació en Santiago de Chile en 1975, pero Alejandro Zambra no escribe como los escritores que han nacido en Santiago de Chile, suponiendo que los escritores que han nacido en Santiago de Chile escriban de alguna manera. Sobre todo los que nacieron en 1975. Alejandro Zambra tiene un aire cambiante, me refiero al look. Es como un paisaje, que dependiendo de la época del año te ofrece un aspecto u otro. Hasta ahora ha escrito un par de poemarios y tres novelas "Bonsai" [2006] , "La vida privada de los árboles" [2007] y "Formas de volver a casa" [2011]. Alejandro Zambra escribe en corto. sus libros se leen en un suspiro o en un viaje en metro. Por los titulos de sus libros uno podría pensar que son tratados de jardinería, de piscología vegetal aplicada o álgún tipo de guía para desorientados perpeplejos. Libros breves de aliento largo. Alejandro Zambra es un autor que me cae bien. Parece no tener prisa por llegar a parte alguna. Ahora nos sorprende en Alpha Decay con "No Leer" un libro de crónicas y ensayos breves que es su libro más largo hasta la fecha. Los titulos de las crónicas son sugerentes. En un momento dado puedo intuir que el autor de estos ensayos y crónicas y yo hemos compartido un mismo espacio mental y sentimental: "El gesto de Onetti", "Kafka, el uruguayo"; "Buzzati de vuelta"; "El tiempo y Natalia Ginzburg", "La memoria de Borges"; "Que vuelva Cortazar"; "Las cartas de Manuel Puig"; "Buscando a Pavese". Su enfoque sobre el tema siempre es original. el enfoque de un escritor nacido en Santiago de Chile en 1975 que escribe novelas cortas que parecen tratados de jardinería aplicada. Cualquier artículo incluido en este libro de ensayos y crónicas vale por un sesudo tratado. Un par de pinceladas aciertan a definir con certeza la cualidad más valiosa del autor retratado o el sentido profundo del tema tratado. Me gusta su humor. Un humor frío e inteligente. Se da por supuesto que el humor siempre es inteligente, pero en ocasiones hay que recalcarlo, resaltarlo con rotulador fosforescente o subrayarlo. Hilarante el artículo titulado "Contra los poetas I". El artículo se podría haber titulado "Las fases del poeta". Un mini resumen: A los 20 años ya acumulan experiencias importantes: ...han participado en talleres, han escrito artículos para anuarios escolares...Ya tienen listos sus primeros, que están a punto de aparecer en editoriales emergentes. Son libros muy malos, pero ahora eso no importa...//A los 25 años ya han renegado de esos primeros poemas...dicen estar todavía buscando una voz propia...// A los 30 ya han sufrido varios desengaños. ...Han fundado 2 editoriales y 4 revistas literarias...han participado en más de 13 -en 14- encuentros de poetas y sus libros han sido parcialmente al italiano...//Recién a los 35 años comienzan a incomodarse cuando los presentan como poetas jóvenes...Se enamoran de poetas de 16 años y las comparan con Alejandra Pizarnik...// A los 40 años a nadie se le ocurre presentarlos como poetas jóvenes, pues sus caras y sus barrigas han cambiado de forma tal vez irreversible...No decidieron ser poetas para tener 40 años. De ahora en adelante todo será decadencia....a los 50, a los 60, a los 70 años los poetas ganarán 2 o 3 premios menores, ...tal vez serán traducidos al francés, al alemán, al griego...siempre habrá alguna editorial emergente interesada en rescatarlos del olvido.//Da lástima verlos junto al teléfono, esperando la noticia de un premio, de una pensión el gobierno, de un viajecito al sur, lo que sea... Ya digo, hilarante. Un gusto. Además, este libro se puede tomar al pie de la letra o a la inversa. Es un libro reversible. No leer/leer, como aquella película de Alain Resnais de 1983 "Smoking/No smoking". Un libro para lectores y no lectores.
martes, 8 de mayo de 2012
EL SEXO DE LOS ÁNGELES
Este fin de semana fui al cine. Cada vez voy menos al cine por razones personales y porque cada vez me aburre más el tipo de cine que se rueda actualmente. Me decidí por "El sexo de los ángeles" de Xavier Villaverde. Confieso que no soy un admirador del cine español, desde que ciertos directores que admiraba entraron en decadencia. Me quedé en los noventa. Se ha multiplicado el número de directores que acceden a la dirección, pero en cambio, casi ninguno tiene nada interesante que decirme. Elegí "El sexo de los ángeles" porque desconocía a su director y porque estaba atrapado por las imágenes del rostro de [Rai] Álvaro Cervantes. Una película de tríos es algo muy visto. Poco importa que sean dos hombres y una mujer, que dos mujeres y un hombre, que el matiz sea hetero u homosexual. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la película sobrevive en mí. Por supuesto es imperfecta y a ratos depende tan sólo de la interpretación de los actores, especialmente del seductor Rai. Pero es ese tipo de película necesaria a pesar de sus posibles defectos. Dentro de poco, con las nuevas leyes del gobierno entrante no podrán realizarse este tipo de películas, no solo por el tema, sino porque no encontraran financiación. Se permite incluso jugar con dos finales, el que nos hubieran ofrecido hace unos años y el que cierra le película. Me gusta porque no existe el concepto de culpa. Porque la perfección no existe si no es en un rostro. Y, cosas de la crisis económica, me pude permitir el lujo de ver la película yo sólo en una sala vacía. Un lujo y, también, una auténtica pena. Esperemos que fuera tan sólo porque fui a la sesión de las cuatro un sábado por la tarde.
miércoles, 25 de abril de 2012
EL MENOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO
Algunas personas no terminamos de llegar a nada en la vida por la sencilla razón de que somos incapaces de creer en nosotros mismos, en nuestras posibilidades y nuestras cualidades. Estamos condenados al fracaso de antemano. Otras tienen tanta confianza en sí mismas que se las ve venir enseguida. Y de lejos. Ése es el caso de Félix J. Palma [1968, Sanlúcar de Barrameda] Uno de esos casos de precocidad literaria innata. De joven quisó ser escritor y a fuerza de talento y perseverancia lo ha logrado concienzudamente. Confieso que soy un firme admirador de aquel chico con el que coincidí apenas un par de horas en la gala de entrega de los premios Jara Carrillo de hace ya muchos, muchos años; allá por 1996. Él había obtenido un accésit con su relato "Mensajero" y yo era finalista en poesía. Volvimos a coincidir - la foto es de aquella ocasión- en el año 2001. Félix J. Palma era el ganador del certamen en narrativa con "El hombre tras la cortina", el presidente del jurado era Antonio Soler y una de las finalistas en narrativa era Mercedes Cebrián con su cuento "Señoritas". Yo como de costumbre era el eterno finalista en poesía. Aquel año le iban a conceder el premio Tiflos. Recuerdo que estaba a punto de fallarse o se falló durante la gala. De entonces para acá yo he publicado una docena de libros de poemas, una antología e incluso un libro de relatos, pero me sigo considerando un fracasado. Nunca he llegado dónde pretendía llegar y, muchas veces, el fracaso es tan subjetivo, que no se mide por nuestros logros sino por nuestras carencias; por aquello que nunca logramos alcanzar. No es el caso de Félix J. Palma; que ahora publica con gran éxito de crítica, público y ventas en Plaza y Janes "El mapa del cielo", tras su aplaudida obra anterior "El mapa del tiempo". Pero yo no quiero recomendarles sus novelas que se recomiendan solas y además están perfectamente situadas en el engrasado engranaje editorial de nuestro país. No, yo sigo prefiriendo al autor de relatos que me deleitó y sorprendió en "El vigilante de la salamandra" [1998, Pretextos; "Las interioridades" [2002, Castalia]; "Los arácnidos" [2003] o este último "El menor espectáculo del mundo" [2011, Páginas de espuma] Nueve relatos estupendos, nueve estupendas disquisiciones narradas con el talento habitual de este autor que nos cuenta hechos aparentemente absurdos o grotescos o fantásticos de manera precisa y realista. Como si un laborioso doctor Hyde diseccionara con luz y taquígrafos los restos de un unicornio de los que habitan en la luna. Se podría hablar de mirada perpleja, de reflexión inaudita o de conciencia del asombro. Ninguna definición delimitaría los contornos del material con el que trabaja este autor. Mientras uno lee estos verídicos relatos inverosímiles, uno pierde la perspectiva lienal del tiempo, atrapado por el vértigo helcoidal de un humor que atenúa la tristeza que impregna el final de algunos de estos relatos.; Un libro de relatos de un prodigioso pesimismo poético.
domingo, 25 de marzo de 2012
PASOS EN LA NIEVE, JOSE LUNA BORGE

En otras ocasiones he afirmado que soy un discreto lector de diarios. Algo en ellos me subyuga. Los pequeños detalles. La mezcla de géneros. A ratos fragmentos de poesía, de relato puro, de ensayo, de chismorreo, de conversaciones cazadas al azar. A ratos crónica del desasosiego personal. Casi siempre, una visión personal del mundo. Acabo de terminar de leer el diario que José Luna Borge [Sahagún, 1952] dedica al año 1995. Comienza el volumen diciendo que "Un diario puede ser una costumbre como la de tomar un café y fumar un ciagarrillo después de comer". Creo que me gusta leer diarios o dietarios, como prefieran, porque soy un hombre de costumbres. Las rutinas me procuran seguridad. Siento un placer especial en hurgar en las vidas de los demás. Incluso si lo que me cuentan esaburrido e insustancial. Este diario de Luna Borge propende a la melancolía. Una pertinaz melancolía de lluvia empapando de nostalgia los recuerdos. El autor no se propone participar en un campeonato nacional de dietarios, solo pretende "dejar constancia de las cosas vistas o entrevistas al paso, de cosas que me han pasado; divagaciones o fantasías de un paseante curioso que a ratos le gusta soñar..."Algo de todo eso hay en estas páginas. Y mucho de reflexión sobre la vida en general: "...la familia es uno de los lugares en los que el tiempo destruye más la vida". Hablando de poetas suicidas afirma: "Es como si la buena literatura nos la proporcionaran aquellos artistas que han llegado al límite de la vida o aquellos que han llevado su vida al justo límite más allá del cual está el abismo, el infierno o las tinieblas". Los libros. "Un libro es una ventana a la esperanza, de las pocas que hoy van quedando, a la que siempre es grato asomarse". Más adelante vuelve sobre el tema: "Un libro puede ser una de esas llaves secretas que logran abrir las puertas a mundos desconocidos y maravillosos". Cita con destreza Luna Borge. A Chamfort: "La mayor parte de los libros del presente tienen el aire de haber sido escritos en un día, con los libros leídos la víspera". A Ernest J. Gaines: "Copiar a uno es plagio pero copiar a todos es de genios". A Marguerite Duras: "Todos vais derechos hacia la soledad. Yo no, yo tengo los libros".Y se pueden extraer reflexiones muy pertinentes para un día electoral como el de hoy: "¿Cómo es posible que de unas elecciones impecables, democráticamente hablando, salga elegido un alcalde o un presidente que se salte a la torera todos los mecanismos de control democrático una vez instaurado en el poder?". Existen también atinadas intuiciones: "Los ingleses fueron los primeros en convertir el cinismo en un arma afilada y entretenida con la que supieron combatir su secular tedio e hipocresía". Para no escapar de mis rutinas ahora que mi padre está ingresado en el hospital y las horas de esperan se alargan y parecen no terminarse nunca, acabado el diario de Luna Borge comienzo el de Katherine Mansfield.
lunes, 5 de marzo de 2012
¿Y AHORA DÓNDE VAMOS? NADINE LABAKI

Si algunos libros nos reconcilian con la literatura, ciertas películas nos reconcilian con el cine. Es el caso de esta maravillosa y espléndida película de Nadine Labaki que es una metáfora perfecta sobre la posibilidad de convivencia en tiempos de guerra; de cualquier guerra sea de religión o no. Un cuento agridulce y esperanzador sobre cómo sería una sociedad sin religiones y sin fanatismos. No hay culpables, solo víctimas inocentes. A ratos recuerda a Berlanga; el discurso del alcalde ante el televisor. A ratos es una comedia y a ratos la tragedia sin levantar la voz hace acto de presencia, de puntillas. Esa madre escondiendo a su hijo muerto en el pozo para no echar más leña al fuego del rencor. La penúltima secuencia con los dos representantes de las religiones dominantes viajando en el autobús de la "artistas" rusas es ejemplar. La pena es que en la sala apenas éramos una veintena de personas y eso que era el día del espectador. Ineludible.
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